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Conducir en Suiza

Hoy, y a raíz de la foto que saqué en Madrid de modelo “ideal” de aparcamiento, 



dedico este post a contar un poco como es la conducción por Lausanne.

Vivimos en un lugar un poco alejado de Lausanne ciudad, a unos quince minutos en coche, con un montón de cuestas que subir y a las que no llega ningún autobús (salvo el escolar), por lo que, hasta ahora, nos hemos desplazado siempre en nuestros coches.

Es más que conocida en Suiza la rectitud de la Administración en todos los sentidos y, desde luego, mucho más cuando se trata de la seguridad vial.

La gran mayoría de cruces están provistos de estos simpáticos radares que no dudarán en hacerte una preciosa instantánea incluso si te detienes en el mismo paso de cebra por haber apurado al máximo el ámbar del semáforo



y lo digo hablando con conocimiento de causa.

Luego está el tema de los semáforos inteligentes, por lo que raras veces te encuentras un atasco injustificado ya que en cuanto el semáforo, gracias a sus sensores integrados, detecta que no hay coches, cierra el semáforo para abrir el del cruce y viceversa. Siempre dando prioridad a las calles con preferencia. 


Yo no sabía que esto existía, hasta llegar aquí, y la verdad es que para lo “constreñido” que resulta circular por Lausanne, aún no me he topado con un atasco inacabable salvo en horas puntas o por algún accidente, y tengo que decir que para la poca paciencia que tengo, esos atascos los llevo a las mil maravillas.


Todo esto está muy bien, todos respetan las normas y todos son amabilísimos en la conducción, te dejan pasar cuando pones el intermitente, nadie te pita si te has quedado embelesado mirando el lago mientras se pone en verde, ni se percibe tensión en la conducción.

Ahora bien, Lausanne es una ciudad conocida como la “San Francisco” Europea, todo ello debido a sus espectaculares pendientes allá por dónde vayas, y supongo, que es por ello, por lo que si te equivocas aún con ayuda de GPS no hay marcha atrás, y tendrás que dar tooooodo un rodeo a la ciudad para volver a posicionarte donde estabas inicialmente y así repetir la operación de forma correcta,  y es que, debido a la predisposición de los carriles, es altamente probable que te equivoques, puesto que cada carril te obliga a ir en una dirección, y si no estás en el carril apropiado, no podrás cambiarte y la única salida es volver a repetir la operación, pasando por los mismos sitios por los que viniste…. 

Pero como digo, supongo que esto es debido a la situación de Lausanne, veremos a ver si sucede lo mismo en otras ciudades.

Mañana contaré un poco sobre el sistema de parquímetros, a  mí me hubiera encantado haberme encontrado con toda esta información antes de venir, por eso he decidido compartirlo.

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