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Viaje a Gruyères Suiza

Esta semana y aprovechando que estamos en el mes de las vacaciones por excelencia, voy a continuar en la tónica de hablaros de lugares que visitar para todos aquellos curiosos que, como nosotros, disfrutéis mucho de este arte que es el del viajar.

En esta entrada quería presentar el pueblo de Gruyères en Suiza, perteneciente al cantón de Friburgo y con una tradición quesera que ha traspasado nuestras fronteras con su conocidísimo queso que lleva su nombre.


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El pueblo es pequeñito, formado prácticamente por la plaza de la foto y el Castillo o Chateaux de Gruyères. De estilo medieval, se conserva como tal, guardando la esencia propia de la época y como si de un cuento de Guillermo Tell se tratara.


La plaza es encantadora como se puede apreciar en las fotos, y está rodeada de casitas que parecen de muñecas, la mayoría de ellas  convertidas hoy en restaurantes para turistas, o tiendas de souvenirs donde encontrarás todos los artículos que quieras llevarte de recuerdo.

Al atravesar el pueblo llegas al imponente Chateaux que invita del todo a conocerlo y una vez  dentro cualquiera será capaz de dejar volar la imaginación y recrear un día en sus dependencias; la entrada y salida de carromatos, los condes llegando sobre sus elegantes corceles, el trasiego de los que en él vivían a diario o reconstruir las elegantes estancias y que yo imagino de marcado estilo gótico.



Una vez terminada la visita al Chateaux, lo mejor es sentarse a comer una típica fondue o raclette. Estaba buenísima y nos encantó su presentación pero además la disfrutamos el doble gracias a un grupo enorme de gente que iba vestida de época que paseaba por la plaza con la normalidad de un día cualquiera por aquel siglo XV, por lo que nuestra excursión se hizo muchísimo más auténtica gracias a ellos.

Finalmente, y para rematar el día, no puedes marcharte sin comprar una variedad de diferentes Gruyères para casa, añejos,  nuevos, salados o dulces…porque, al ser la especialidad de la región, lo tienes en todas sus variantes y tamaños. 
Sí quiero puntualizar que en cuanto a su sabor no tiene nada que ver el gruyères de aquí con el que conocemos y nos llega a España, está claro que todos nos guardamos lo mejor y exportamos lo menos bueno de nuestros tesoros culinarios.

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