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Carnaval de Berna

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Definitivamente Carnavales ha sido una de las mejores formas de conocer la capital de Suiza,

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Para nada fue intencionado, sino pura casualidad del destino que quiso que el pasado sábado cayéramos en Berna viviendo un acontecimiento de los importantes para ellos, la celebración de los Carnavales de Berna.

La calle Kramgasse estaba plagada de gente disfrazada, gente de todas las edades y vestidos de las formas más variopintas. Todo ello sumado a ese estilo medieval que caracteriza a la infinita calle, sus fuentes y sus soportales propios de la época, nos ayudó a vivir un día de turismo de una forma muy auténtica.

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Estando allí descubrimos que los Carnavales de Berna son los terceros más importantes del país, y también nos contaron que lo viven de un modo muy especial, tanto que hacen un ritual en el mes de noviembre en el que un Oso (símbolo de la ciudad por excelencia, especie protegida y presente allá donde vayas) es encerrado en la Torre de la prisión donde hibernará hasta el jueves siguiente al miércoles de ceniza, día en que despierta y da comienzo la fiesta que durará hasta el sábado por la noche.

Además la gente estaba realmente preocupada por mantener esta costumbre y podías encontrarte a más de un grupo de chavales vendiendo alfileres propios del Carnaval con el fin de contribuir al mantenimiento de la fiesta.
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Es una maravilla ver cómo toda la gente que por allí andaba se implicaba al cien por cien en la celebración, no sólo los niños eran los protagonistas
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adultos de todas las edades disfrutaban igual o más que ellos

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y hasta los más veteranos estaban involucrados hasta el último pelo y poro que les quedara por maquillar.

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Distintos grupos de personas disfrazados con temáticas de todos los tipos hacían su particular “caravana humana” desfilando por la calle principal al ritmo de los tambores y trompetas.

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Pero también ante la mirada de un curiosísimo oso que de cuando en cuando se asomaba al balcón celebrando su peculiar libertad

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Me gustó mucho ver como la gente vivía esta fiesta. Nuestra experiencia en Suiza nos ha hecho verles desde un punto de vista muy responsable, personas tremendamente rectas y ordenadas, tranquilas y muy deportistas. Algo que muchos, entre otros yo misma, envidiamos como características  imposibles de reunir en una misma persona, pero aquí lo hacen, es más, aquí nacen así. La parte festiva es la que aún no había llegado a ver, es cierto que con un bebé de casi dos años el contacto festivo se limita otras celebraciones y probablemente nos hayamos perdido más de una de las buenas, pero por suerte a ésta llegamos sí llegamos a conocerla.

Trajes de época, personajes fantásticos, réplicas de ogros, fantasmas y brujas, o los mismísimos Guardianes de la Noche vigilando el muro.

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streetdoor_bernBerna me gustó mucho, es una ciudad con un montón de curiosidades dignas de descubrir, a destacar, entre otros su Bärenpark reservado al uso y cuidado de los osos que tanto les representan; sus grandes miradores desde donde  disfrutar de unas vistas de escándalo con los Alpes como telón de fondo,

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su encantadora gente siempre dispuesta a ayudar y como no podía faltar ¡su chocolate!. Pero si a todo ello, le añades el coincidir con su celebración del Carnaval con esa pasión y ese empeño, te irás de Berna con el mejor de los recuerdos de esta versión “alocada y desordenada” de la Suiza desconocida.

 

 

12 comentarios en “Carnaval de Berna

    • Muy chulos para Carnaval eso desde luego! pero más de una estarían muuucho más guapas con vestido Nox, por ejemplo 😛 .
      Besitos

  1. Me ha encantado, María!! La luz, el color, los disfraces tan cuidados… yo quiero uno de esos de dama de corte…
    Qué gusto cuando te topas con una experiencia así 🙂
    Un besazo!

    • La luz también es un milagro!! la verdad que según nos cuentan por aquí, hemos tenido uno de los mejores inviernos aquí en Suiza, y es verdad que hemos tenido muchísima luz!
      Los de dama de corte qué rechulos que son ehhh??? jejeje yo también sueño con uno, pero no sabría donde meterlo!! eso cabe en un armario???

  2. Qué pasada de Carnavales! Se me hace todo taaaan diferente!! Gracias por llevarnos de la mano a vivir estas experiencias contigo, sólo me he quedado con ganas de poder probar ese riquísimo chocolate, me estoy dando cuenta de que me vuelve loca el chocolate!!! jajajaja. Un besote grande 😉

    • Son muy diferentes en tantas cosas que no somos conscientes hasta que nos mezclamos entre ellos. Gracias a ti por acompañarme a conocer los Carnavales.
      ¿Quieres chocolate? la semana que viene te llevo y te lo doy en cuanto nos veamos! besines

    • Me ha sorprendido a mí también ver cómo se lo curraban aquí, me ha hecho mucha ilusión, ya pensaba que me iba de aquí sin conocer su faceta “descontrolada”
      Besitos Ester!

  3. A mi me gusta mucho descubrir nuevas costumbres y sitios, por lo que me alegro muchísimo de que tú me hayas enseñado un trocito de Berna y sus fiestas, que viendo las fotos me puedo hacer una idea de lo curioso y bonito que debe ser pasar allí unos días!!

  4. Cuando yo era niño, incluso mozuelo, aquí, en España no existían los carnavales; la razón era que como acabábamos de salir de una guerra las autoridades competentes (lo de competente es un decir) temían que refugiados tras la máscara, personas aviesas intentaran ganar la guerra que habían perdido, mediante malas fechorías. Esta situación dio lugar a que me quedara con la frustración de vestirme de Húsar de Pavía. Añoré revestirme de la gallardía que suponía ese uniforme lleno de colorido, tocado con un cilindro peludo ¡rematado con plumas en su frente!, una camisola, generalmente roja y decorada con unos entorchados dorados que en posición horizontal partían desde la altura de las tetillas y se multiplicaban hasta la cintura. Me desagradaba, eso si, pensar en el calor que tal uniforme debía proporcionar; como sería, que los usuarios, disponiendo de otra hermosa chaquetilla tan ricamente decorada nunca se la ponían, pero como formaba parte del uniforme y era lo reglamentario, únicamente la portaban sobre su hombro izquierdo, dándoles sensación de desgalichados.
    Hoy, cuando podría satisfacer mi ilusión, ya es tarde. Tendría que ponerme rellenos en el pecho (signo de disminuida hombría) para aparentar potencia; y debería hacer uso de una faja que disimulara el crecimiento adiposo del estomago, con el consiguiente incremento del calor. Probablemente no encontraría calzones que mostraran la musculatura de mis muslos (que nunca alcanzaron las protuberancias que los definieran como escultóricos), y las botas de montar… para que decir.
    Hoy me conformo con la utilización de mi antifaz para pasar desapercibido.
    Te deseo que sigas disfrutando de esas correrías por tierras del mundo, junto con quienes mas quieres.
    Un beso.

    • Después de tanta admiración en la descripción de ese disfraz he tenido que recurrir al todopoderoso Google y así poder comprobar que o qué cosa era ese objeto de tanta admiración por mi solitario enmascarado (en estos tiempos que corren hoy algunas no llegamos ni a saber eso…) y he de decir que me quedo con el antifaz y la capa, sí, esa misma que NO usas como disfraz.
      Gracias por tus deseos, te diré que eso he hecho en el último año, disfrutarlo a tope con quienes más quiero! besitos!

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