9

Memorias de África

140602_Sudáfrica010South

140602_Sudáfrica022

Desde pequeña he sido gran soñadora, supongo que, como buena piscis me viene de serie, y por esta razón, tiendo a dispersarme, y esto me sucede con más motivo cuando menos debo y menos tiempo tengo, como ahora. Es en uno de esos momentos de dispersión en los que tiendo a perderme entre mis recuerdos. Se trata de pequeños viajes esporádicos en los que busco evadirme del estrés de las rutinas y responsabilidades cambiándolos por la serenidad  de un momento pasado ya vivido, aunque luego despierte de golpe y porrazo rodeada de apuntes o deslumbrada por la pantalla que resucita a golpe de ratón.
Pues bien, como digo,  estoy en una de esas épocas en las que la memoria se empeña en traer todos los bonitos recuerdos que se suceden constantemente. Por una parte me encanta porque consigo viajar en el tiempo e incluso espacio, volviendo a respirar sus aromas, saborear sus costumbres y escuchar sus sonidos. Por otro lado, resulta muy duro despertar…

Hoy traigo un pedacito de mis memorias de África, de uno de los viajes más espectaculares y entrañables que he tenido la suerte de hacer. Decidimos organizar un viaje por nuestra cuenta, sin agencias ni intermediarios, nosotros dos solos. Bien es cierto que nos hubiera encantado lanzarnos a la aventura e ir decidiéndolo todo sobre la marcha, pero entre algunos consejos de menos y otros gritos de pánico de más decidimos que la aventura loca lo fuese menos moderándonos lo justo. Así que alquilamos un coche y decidimos recorrer una pequeña parte de Sudáfria y Mozambique.

Nuestra primera y fugaz parada fue en Johannesburgo, fugaz porque ahí aterrizamos pero también por todas las advertencias de cuidado con las que veníamos y que terminaron por quitarnos las ganas de visitarlo, así que coche (y volante opuesto) entre manos emprendimos la marcha dirección a Pilgrims Rest (Mpumalanga), un pequeño pueblecito conocido por el descubrimiento de grandes yacimientos de oro en el siglo XIX.   Hoy en día el gran atractivo turístico para mí de ese pueblo es conservar de forma absolutamente espectacular ese espíritu y entorno de época como si de un escenario de película se tratase.

140602_Sudáfrica001

140602_Sudáfrica002

140602_Sudáfrica003

140602_Sudáfrica004

140602_Sudáfrica005

Muy cerca del mismo se encuentra Blyde River, un río que en el transcurso del tiempo ha ido erosionando el terreno hasta dejarnos con un paisaje cuya belleza te quita el hipo de un tirón y si no, sólo tienes que asomarte a sus espectaculares terrazas.

140602_Sudáfrica006 140602_Sudáfrica008

La superstición de la monedita de los deseos que no falte, esta tradición no se queda en la Fontana di Trevi, sino que hasta en los pozos más profundos y lejanos buscamos de forma desesperada la eterna fortuna. (No sé si se aprecia bien en la foto, pero el fondo estaba repletito de monedas brillantes)

140602_Sudáfrica007

Dejando atrás estas dos obligadas paradas, por fin nos situamos ante las puertas de la aventura más salvaje y nos adentramos en el inquietante y apasionante mundo del safari,

140602_Sudáfrica009

En él pudimos disfrutar de la vida entre animales salvajes y feroces,

140602_Sudáfrica018

140602_Sudáfrica013

cierto es que estos animales están más que acostumbrados a vernos pasar y que en ningún momento podías llegar a pensar en que peligrara tu integridad física,

140602_Sudáfrica016

140602_Sudáfrica020

140602_Sudáfrica021

pero sí que en más de una ocasión tuvimos que esperar a que se descongestionara el tráfico sin llegar a alterar a ninguno de los conductores o los no muy educados transeúntes.

140602_Sudáfrica014

140602_Sudáfrica015

140602_Sudáfrica023

Ni qué decir tengo que la luz de África es especial, es una luz distinta,no sé si por los contrastes

140602_Sudáfrica017

 

140602_Sudáfrica019

o por qué pero es una luz arrolladora, de una intensidad deslumbrante que a su vez te llena de paz y serenidad, los atardeceres se convertían en unas puestas de sol idílicas que además se acompañaban de una banda sonora muy especial compuesta por el sonido de las chicharras, los graznidos de los patos o el rugido de algún león que se desperezaba para iniciar la cacería. La entrada de la noche invitaba sin duda a quedarse en la cabaña, aunque no por ello ibas a dejar de disfrutar de una buena barbacoa a la luz de la luna en el porche de la misma, era el momento perfecto para relajarse y analizar las aventuras vividas durante el día.

140602_Sudáfrica024

140602_Sudáfrica025

140602_Sudáfrica026

140602_Sudáfrica027

Terminada la estancia en Kruger emprendimos la marcha rumbo a Maputo, Mozambique, (aventura que tendrá su segunda entrega) pero no sin antes despedirnos de un lugar al que prometimos volver ya convertidos en papás, porque ¿acaso imaginas alguien mejor que un niño para vivir una aventura así? Bueno…¡está bien!, todos llevamos a nuestro pequeño Indi interior capaz de vivir esta aventura como el niño o la niña que fuimos, pero en alguien nos tendremos que excusar ¿no os parece?

9 comentarios en “Memorias de África

  1. Me ha encantado!! Pegada a la pantalla del ordenador me has tenido adentrándome cada vez más en esos colores, sonidos y olores de África!! Creo que este viaje tengo que hacerlo, hasta ahora me pasa lo mismo que cuentas tú, que me parece una zona un tanto insegura y no acabo de animarme. Por cierto, esto sí que es un post bonito de animales y no el mio de Faunia! jajajaja. Si os animais a volver contad con nosotros, sería un planazo!! Besazos Maria!

    • Yo me iba de cabeza contigo al fin del mundo Susanita!! con lo bien que me lo paso contigo!
      Pues nada, a la próxima organizamos una para irnos ahí a la aventura, que aunque suene peligroso, lo menos seguro (y eso que está controlado para los turistas) es la capital, y el resto, por propia experiencia, una chulada y gente hiper honrada y encantadora. En cuanto retomemos la vena viajera (léase, niña, si no hay más, autosuficiente) me fliparía ir a Ciudad del Cabo que me han dicho también que es maravilloso, pero…de momento toca frenar el ritmo! Besitos guapa!

  2. ¡Precioso! ,¡Eso es una aventura en toda regla! Y ¡Qué atrevidos! Porque coger un coche e ir por esos lares no es común . A mí es una zona que respeto y desde luego ir con niños no me atrevo ,por muchos motivos entre ellos ¿Si se enferman? , estás muy lejos de España y por la seguridad .
    Yo sí que he viajado con los niños a todos lados , pero son países que controlo.

    • Sí, ahora con niños pequeños este tipo de viajes nosotros también los hemos aparcado, pero tenemos intención de volver a las andadas en cuanto podamos, sobre todo que no decaiga el espíritu aventurero! jejeje
      A lo mejor nos hacen precio especial si vamos toda la banda con los retoños no? 😛
      Un besin!!

  3. Vaya pasada de viaje, María! Es normal que te vengan recuerdos de este tipo cuando más rodeada de papeles estás, dónde va a parar un paisaje y otro! Je, je…
    Es un viaje que me gustaría hacer, pero le tengo mucho respeto a los animales y no sé si lo disfrutaría al 100%. Eso sí, esas puestas de sol y esos paisajes no me los perdería por nada del mundo!!
    Esperando ya la nueva entrega!!
    Un besote guapa!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *