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De fiesta Nacional

Cada año el 1 de agosto Suiza entera celebra su día Nacional, el equivalente al 4 de julio para los estadounidenses o el 14 del mismo mes para los franceses.



Hace 700 años Suiza estaba dividida en 3 Cantones (hoy está formada por 26 nada menos), cuyos representantes decidieron de común acuerdo, firmar un tratado en el que se juraban fidelidad y auxilio mutuo frente a las posibles amenazas de invasores, entre las que se encontraban los Hasburgo.

Este acto sentó las bases para el desarrollo de la Confederación Helvética que hoy día conocemos. Por ello, y desde hace tan sólo 100 años, todo suizo que se precie sale a la calle para conmemorar este día celebrándolo por todo lo alto.

El día 31 de julio es cuando tienen lugar  todas las actividades, las infantiles y las no tanto, donde entra la fiesta gorda de los mayores. De esta forma dejan el 1 de agosto para descansar y poder recuperarse.

 



Lo más característico de este día, convertido en costumbre de quienes lo celebran, es hacer una barbacoa asando salchichas como plato principal acompañadas de su pan típico


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bien en los jardines de sus casas o bien en los parques públicos donde se encuentran barbacoas habilitadas al efecto con sus sacos de carbón y extintores con fines preventivos, no sea que a alguien se le ocurra hacer una barbacoa en una carretilla sin asegurarse de que las brasas están apagadas antes de lanzarlas al monte…(anda que…..).

 

 



Las actividades para niños están por todas partes, y principalmente se preparan talleres en los parques para fabricar sus tradicionales lámparas de papel con la insignia de la bandera suiza o del cantón correspondiente,

thecordial.com



 linternas que encenderán por la noche antes de acabar la velada con una gran sesión de fuegos artificiales procedentes de cada Commune (el equivalente a nuestro Ayuntamiento) ya sean a pie de Lago o entre las verdes montañas, porque, dice la leyenda, que cuando los bárbaros se disponían a invadir Suiza, el reflejo de los fuegos en el lago les ahuyentó al pensar que eran ataques que brotaban del interior de la tierra, siendo éste el significado de su colorido espectáculo.

 



Nosotros llegamos tarde al meollo del asunto y vivimos el día después, el de la resaca nacional, lo que significa que a penas había signos de vida por las calles. Estábamos a punto de compadecernos de su concepto de celebración cuando preguntamos a un lugareño por tal desolación a la que no dábamos crédito, y efectivamente, todo había tenido lugar el día anterior, se habían preparado un montón de actividades por el centro de Lausanne, y los parques se habían llenado de gente dispuesta a celebrar su gran día. Nosotros, lamentablemente, nos lo perdimos y nos tuvimos que contentar con los restos de lo que había prometido ser un día muy importante, aunque sí pudimos disfrutar de los fuegos artificiales que despidieron a todos hasta el próximo año. 

 



(Si estáis interesados en ampliar información sobre este tema no dejéis de visitar www.myswitzerland.com y www.swissworld.org, son dos páginas bastante completas sobre Suiza y sus eventos)