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Sábado de Brunch

Hace ya la friolera de un año, estaba a las puertas de dar a luz a la pequeña Cas y como no podía ser de otra manera, mis amigas y el sector femenino de mi familia, me sorprendieron con una increíble e ideal Babyshower llena de regalos y de sorpresas emotivas, no sólo por todas las que asistieron, sino porque también, una grandísima amiga que está viviendo fuera, logró estar presente desde la distancia.



La decoración habla por sí sola, no podía ser más apropiada para la ocasión, otra vez la buhardilla de  mi amiga Raquel se prestó y encajó a la perfección. Y la merienda nos dejó a todas con dos kilos demás, porque estaba todo delicioso.


Pues bien, con la morriña del aniversario de este gran acontecimiento, nos entró el gusanillo de hacer uno de nuestros brunch de fin de semana, y, como siempre, a todo detalle.

Así que, decidimos ocupar la casa de Marta que es una gozada porque es un ático y es increíblemente luminoso. 


La decoración, predominantemente en blanco, ayuda a que la luz sea más intensa, se refleje, e ilumine aún más. Y con el buen día que hizo al solecito pudimos estar con la ventana abierta de par en par, por lo que disfrutamos el doble.


Tuvimos de todo, salado, dulce, zumos, refrescos y vinito. Colocado tipo buffet para que cada una se sirviese lo que quisiera, en un lado la mesa con la comida, 




Mesa de centro ideal a la par que original porque a Marta, se le ocurrió sostener el cristal sobre dos pilas de libros con temática de decoración, historia o literatura que hacen las veces de soporte y el resultado es espectacular.



En otro lado pusimos las bebidas, los zumos y la leche en sus correspondientes jarras, y el vinito directamente traído de los viñedos de la hermana de nuestra amiga Elena, que no puede estar más bueno pues es un experimento que ha llevado a cabo y al que, por lo curioso de su historia, dedicaré otro post.



Con suave música de fondo, muy española como el resto del menú al que no le faltó jamoncito ibérico o queso, decidimos bautizar el evento como Bruñch por esos pequeños guiños a nuestras costumbres.



Lo pasamos genial, como es habitual, no dejamos de reír y ponernos al día, porque desconectar del resto del mundo por unas horas entre amigas es una costumbre que no se debe perder.