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La hora Halloween. El Carrusel del Terror

Hace muchos años, a orillas del lago Lemán en la bella villa de Vevey solía existir un hermoso Carrusel de madera con  preciosas figuras de animales o carromatos blancos que resaltaban su belleza, en especial cuando los rayos del sol lo iluminaban en los días despejados.

Los niños lo pasaban estupendamente y las colas que se hacían en él para poder montar, eran infinitas.
El turismo creció prósperamente gracias al carrusel. Todo el mundo, en especial los niños, estaban entusiasmados con su nuevo juguete compartido.

Como cada noche, el carrusel se detenía y apagaba su luz una vez puesto el sol y siempre llegadas las diez de la noche, pero una noche, la noche de Halloween de 1902 algo nuevo sucedió. 
Mientras todos celebraban la noche de los difuntos sin prestar atención a las sombras de la noche, el carrusel, llegadas las doce en punto, se encendió. Las luces deslumbraron a los habitantes que por allí merodeaban disfrazados y la música anunciaba la puesta en marcha de la atracción.


Todos chillaban de emoción al ver que podrían disfrutar, durante esa noche de terror, de su más preciado divertimento y rápidamente las colas a las que estaban acostumbrados volvieron a formarse.





Junto a la maquinaria que lo ponía en marcha, un hombre con capucha negra anunciaba que todos los niños debían subir antes de empezar. Cuando el carrusel estuvo completo, la música empezó a sonar, era una música extraña, sonaba muy rara, como si alguien estuviera tocando la melodía del revés, y entonces, empezó lo que no tendría fin, el carrusel comenzó a girar hacia atrás. Los niños, sorprendidos comenzaron a mirarse entre ellos, algunos algo agitados aún sonreían, otros tantos gritaban de emoción. Poco a poco el carrusel comenzó a acelerar su marcha, lo que hizo que muchos niños intensificaran los gritos mientras que otros los cambiaron por gritos de horror. Los padres comenzaron a inquietarse y a pedirle al hombre de la capucha que parara la atracción, pero el hombre hacía caso omiso y sin mover la cabeza aceleraba aún más la manivela. 


La desesperación era absoluta, ya nadie tenía duda de que aquello no  marchaba bien y los padres trataban de rescatar, de forma desesperada, a quienes ya no distinguían. Otros se agolpaban frente al hombre encapuchado, quien impasible, no salía de su carromato fuertemente protegido. 


De repente el Carrusel empezó a ralentizar su marcha y los padres empezaron a calmarse, pero no duró mucho este momento cuando comprobaron que no había nadie dentro de la atracción, estaba vacía, sin rastro alguno de los niños. Cuando los padres volvieron en sí de su desgarrador asombro comprobaron que el hombre encapuchado ya no estaba, sólo ellos frente al Carrusel que ahora se encontraba quieto, apagado, sin vida. Como si nada nunca hubiera pasado.



Y para esta hora Halloween de hoy os dejo con algunas curiosidades y unas pocas ideas para la noche que se acerca:

1. Hoteles con encanto ¿o encantados? Aquí tenéis unos cuantos hoteles que parece que cuentan con huéspedes muy particulares.

2. Visitar la web de Spoonful plagada de ideas para celebrar el día 31 de Octubre. Inspiradores disfraces, recetas temáticas, plantillas para tallar calabazas decorativas y muchas otras ideas.

3. Ir a cenar al restaurante Enigmatium en Madrid, Barcelona o Valencia. Sin saber su ubicación se desarrollará la velada entre pistas y acertijos viviendo una noche de terror.

4. Hacer algún curso para designar tartas terroríficas que dejarán a tus invitados con la boca abierta.
5. O si eres muy deportista apuntarte a una carrera temática en la que millones de disfrazados recorrerán las calles atemorizando a sus espectadores. 

6. Si tenéis oportunidad, llevar a los niños a algún parque temático donde todo ambientan al detalle y es una maravilla vivirlo con ellos. Yo lo viví con mis sobrinos hace unos años y estoy deseando repetir con Casilda cuando sea más mayor. Os hablaré del terrorífico viaje a Disney en Halloween.



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La hora Halloween. El misterioso leñador

Hace unas cuantas décadas, un humilde leñador, joven, fuerte,  lleno de vitalidad y alegría, vivía felizmente en una de las granjas de Belmont junto a su mujer y sus tres hijos. Su vida estaba plena,  razón por la cual se convirtió en obsesión de más de un envidioso granjero.


Una noche de Halloween, cuando todo el vecindario se preparaba para una gran fiesta, él fue a trabajar como cada día, despidiéndose de su mujer y sus hijos quienes se quedaron entusiasmados preparando la fiesta que por la noche iban a disfrutar como cada año.   

Cuando el leñador volvió a su casa, la encontró completamente vacía, no sólo la habían saqueado sino que, además, los animales habían desaparecido,  y, lo peor aún, no había rastro alguno de su familia. 

Desesperado acudió a los vecinos sin que éstos pudieran responderle de lo sucedido, es más, al verle en un estado atípico al que no estaban acostumbrados, muchos pensaron que estaba bromeando, por lo que decidieron acompañarle en la misma riéndose y despreocupándose de los hechos que estaba relatando.
Al ver que todos no le daban importancia alguna, decidió ir solo al bosque a buscarles. 


Llegada la hora bruja, la aldea entera se encontraba en plena celebración alrededor de una gran hoguera, cantando, bailando y disfrazados siguiendo las costumbres. De pronto, comenzaron a preguntarse donde estaría el leñador y su familia, por lo que decidieron ir a su casa a buscarles. Al llegar a su granja, se encontraron con el mismo escenario que horas atrás ya les había contado el leñador y fue justo en ese instante cuando cinco gritos espeluznantes procedentes del bosque se ahogaron en la noche. El primero de un hombre, después el de tres niños y finalmente el de una mujer.



Dice la leyenda de Belmont que durante las noches de octubre y hasta la llegada de la última coincidente con la noche de Halloween, un leñador misterioso vaga por los bosques de Suiza sin rumbo alguno. Quienes lo han visto al albor de la mañana, justo cuando la noche se despide, le describen con su hacha al hombro, su barba larga, sus ropas rasgadas y sus ojos rojos llenos de desesperación en busca de algo perdido y ven como se pierde su silueta entre las tinieblas.



Tras la llegada de la puesta de sol, las granjas que custodian los bosques escuchan, procedente de sus profundidades más oscuras, los golpes secos del hacha contra la madera, golpes sordos que se pierden con el eco que su sonido produce al rebotar en las montañas. Y cada noche, según se aproxima la fecha, los sonidos son más fuertes, más escalofriantes y, sobre todo, mucho más cercanos.


Muchos de los granjeros del lugar, al escuchar los primeros repiqueteos en los primeros días de Octubre, deciden emigrar a las grandes ciudades, hasta que llega el 1 de Noviembre, porque saben que si no se van, llegado el 31 de octubre a las 12 de la noche, cinco estrepitosos gritos de horror se escucharán durante largas horas hasta que se pierdan, junto con la noche, llegados los primeros rayos de luz.


Hay un montón de historias para estas fechas, miles de enigmas sin resolver que pasan de generación en generación hasta nosotros, y hoy en día, además, tenemos la grandísima suerte de encontrar páginas web que nos las cuentan, para todos los gustos y todas las edades. Merece la pena visitarlos y completar con ellos la noche más terrorífica.

Para los más pequeños, yo dibujo propone lecturas muy suaves en las que cuenta la simbología y orígenes de la noche. Además te ofrece manualidades para hacer con ellos.

Para los más valientess, en Halloween podréis encontrar relatos un poco más terroríficos  que te mantendrán en vela toda la noche y alguna que otra más….
  
Y una página dedicada por entero a Pasar Miedo de verdad, en la que encontrarás no sólo historias, si no también temática dedicada a los monstruos, extraterrestres, enigmas y demás. También encontraréis un apartado de películas donde aparecen listadas las últimas novedades concernientes al cine de terror. ¡Perfectas para ver esa noche!


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Otoño de miedo

El otoño ha entrado en casa cual huracán y es que, sin quererlo ni beberlo, se me han presentado un montón de proyectos y oportunidades que no he podido rechazar. Y entre viajes y la llegada de mucho trabajo, me he visto obligada a hacer una reorganización de mi tiempo para así poder compaginarlo todo, de ahí este caos que se me ha ido de las manos y que ha sufrido de lleno el pobre blog, que, desde ahora va a requerir, con extrema urgencia, de una mayor disciplina.

Dicho esto, no podía dejar de hablar de este mes que acaba de empezar. Octubre para mí es el mes de la luz, de los colores, de la calidez del verano que se va apagando lentamente y de las suaves caricias de frío y lluvia que nos empiezan a anunciar la llegada del invierno.

Desde luego el cambio ha sido espectacular y hace escasos 15 días hice estas calurosas fotografías:





Mientras que este fin de semana, el mismo paisaje y en el mismo lugar ya se tornaba de estos otros colores:

Como ya he dicho en otras ocasiones,  me costó reconocer este enamoramiento otoñal, pasé de un fervor absoluto por la primavera a un amor incondicional por el otoño, sin saber por qué, simplemente, sucedió. Quizás fue por la luz,


por los propósitos nuevos que nos llenan de ilusión, o por esas nuevas costumbres que adquirimos de los anglosajones como es la celebración de Halloween,


Adoro las películas de miedo, su sensación de intriga, los nervios, el pánico, los sustos y sobresaltos…¡pura adrenalina! Es por ello que la oda a Halloween no podía faltar en mi casa, me declaro friki absoluta. Y cuando llega octubre ya empiezo a ponerme nerviosita.

El caso es que pasear por Lausanne y sus bosques impregnados de notas otoñales resulta de lo más fantasmagórico y lo estoy disfrutando como si fuera una niña.



Tengo muchas ganas de que Casilda empiece a ser un poco más mayor y pueda compartir con ella todas estas aventuras entre calabazas


brujas,


 fantasmas


 y chuches


pero siempre, claro está,  sin perder la esencia de cuento para que lo viva de un modo  divertido y sin pasar exceso de miedo, sólo el justito para no tener pesadillas.

Tendremos que ir entrenando para ello y para que, cuando llegue el momento, el mes de octubre comience como una verdadera fiesta, parecido a como lo sienten los anglosajones, (podéis echar un vistazo a la web de Martha Stewart que no deja duda de esa emoción por Halloween) y quién sabe, quizás algún otoño podríamos visitar Salem y vivirlo en vivo y en directo…

¿Qué os parece la idea? ¿Os animáis a participar en un octubre de miedo?